viernes, 1 de febrero de 2008

22/III

Aquella noche, decidió sentarse delante del ordenador.
Algo por aquel entonces no habitual, pero esa misma noche quiso hacerlo.

Comenzó a leer a una persona fuera de todo lo común, una persona especial en toda su esencia.

Iba pasando el tiempo y la conversación se iba haciendo más y más importante.
Se emocionó.
Se sintió querida.
Única.
Importante.
Útil.
Sintió que no estaba sola.

Esta persona estaba dándole lo que nunca le quisieron ofrecer.
Y la estaba queriendo, y estaba haciéndose querer.

No lo veía, pero sabía que estaba entre sus brazos y que le agarraba fuerte.
Para quizás, no dejarla caer.

Sintió que todo era real.

“Y si alguien se interpone en tu camino sabrás hacerte cargo de dicho alguien”

“Única”

Y quiso despedirse con un “Te quiero”, así lo sentía.

Pero las palabras no eran las dueñas de la noche..

Ahora, pasado los años, se tumba en su cama.
Y lo recuerda todo, como si hubiera ocurrido esta misma noche.
Se emociona, como aquel día.

Se pregunta si lo pensará hoy también.


..Y como hoy, las palabras tampoco son las dueñas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No terminaré el "iero". Haré un enorme "te quiero" en la mejilla en que te bese =)

Tes Amo :3

Anónimo dijo...

Echo de menos sentir eso...

Estoicolgado dijo...

oh...

muaks