Aquella noche, decidió sentarse delante del ordenador.
Algo por aquel entonces no habitual, pero esa misma noche quiso hacerlo.
Comenzó a leer a una persona fuera de todo lo común, una persona especial en toda su esencia.
Iba pasando el tiempo y la conversación se iba haciendo más y más importante.
Se emocionó.
Se sintió querida.
Única.
Importante.
Útil.
Sintió que no estaba sola.
Esta persona estaba dándole lo que nunca le quisieron ofrecer.
Y la estaba queriendo, y estaba haciéndose querer.
No lo veía, pero sabía que estaba entre sus brazos y que le agarraba fuerte.
Para quizás, no dejarla caer.
Sintió que todo era real.
“Y si alguien se interpone en tu camino sabrás hacerte cargo de dicho alguien”
“Única”
Y quiso despedirse con un “Te quiero”, así lo sentía.
Pero las palabras no eran las dueñas de la noche..
Ahora, pasado los años, se tumba en su cama.
Y lo recuerda todo, como si hubiera ocurrido esta misma noche.
Se emociona, como aquel día.
Se pregunta si lo pensará hoy también.
..Y como hoy, las palabras tampoco son las dueñas.
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3 comentarios:
No terminaré el "iero". Haré un enorme "te quiero" en la mejilla en que te bese =)
Tes Amo :3
Echo de menos sentir eso...
oh...
muaks
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